08/10/2026

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Luis Caputo pide acelerar los acuerdos con gobernadores, pero el ala política tiene otro timing

El ministro de Economía quiere un gran acuerdo “cuanto antes”, pero la letra chica electoral demora el entendimiento; se demora la reunión de Santilli con los gobernadores de la UCR; gestos inéditos de Martin Menem y Santiago Caputo

“Tienen que ganar los dos”. Esa frase escueta en boca de Karina Milei días antes del viaje a París fue, para los gobernadores radicales y del PRO, la señal de un clic en la conducción de La Libertad Avanza (LLA). La palabra de “El Jefe”, lo saben bien los caciques provinciales, vale más que la camaradería francesa y que las promesas del jefe de Gabinete, Diego Santilli, el político profesional del Gobierno. La hermana del Presidente dio a entender que cambió la lógica de la imposición con la que se movía en el pasado. “Ganar los dos”, presupone acuerdos políticos donde Milei y los gobernadores obtienen lo que necesitan para perpetuarse en el poder.

El problema es que las palabras todavía están muy lejos de convertirse en hechos. La Casa Rosada todavía no ofrece reglas claras a los gobernadores ni es transparente sobre las concesiones que está dispuesta a hacer en materia electoral. De regreso a Buenos Aires, esta semana, los laderos de Karina comenzaron a poner peros. “Hay que trabajar primero en el acuerdo político que trae gobernabilidad y leyes. Mucho más adelante viene el acuerdo electoral y las candidaturas”, dijo a Infobae una altísima fuente de la Casa Rosada. Un colaborador del karinismo fue más llano: “Una vez que eliminemos las PASO, vemos…”.

A una semana de la “medianoche en la embajada de París”, Santilli aún no convocó a los gobernadores radicales como había trascendido. “Esta semana nada”, advirtieron cerca del ministro coordinador. Tampoco se dieron encuentros bilaterales para avanzar con los entendimientos concretos, más allá del viaje de Karina a Salta, donde hubo gestualidad con el gobernador Gustavo Sáenz y su par de Catamarca, Raul Jalil.

Los gobernadores no son ingenuos. Apenas se pinchó la atmósfera de ensoñación de la Torre Eiffel, los mandatarios provinciales comenzaron a sospechar, otra vez, que los habían engatusado. O, al menos, que todavía hay muchas dudas sobre la letra chica de ese “win win”. “Está claro que el Gobierno está en una posición de mayor debilidad y que tiene otra actitud. Pero todavía no dicen si nos van a presentar candidato. Tampoco hablamos de cómo se van a armar las listas. Y respecto a los tiempos, el Gobierno es muy ambiguo. Nosotros pretendemos que esto se resuelva antes y no después de suspender las PASO”, dijo un mandatario de una provincia grande a este medio.

En la famosa cena de la semana pasada en la embajada argentina en la capital francesa, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, fue el que se animó a decir sin pelos en la lengua lo que pensaban sus pares. “Si quieren acuerdos dejen de pelear por el último concejal”, soltó. Lo escuchaban Santilli, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo.

“Toto” es, probablemente, el más impaciente por las contorsiones que hacen Karina Milei y su armador político, Eduardo “Lule” Menem. Frente a los gobernadores, dijo que “cuanto antes” haya un gran acuerdo político entre la Casa Rosada y las provincias, antes se verá el repunte económico y antes mejorará el humor social. Santilli acotó que, naturalmente, “cada uno tiene que llevarse lo que necesita”.

Los gobernadores se quedaron con esa idea: que el ministro de Economía y el jefe de Gabinete pretenden acelerar los entendimientos políticos para robustecer el programa económico actual y dar una señal de sustentabilidad a los tomadores de decisiones económicas.

Pero el Colo no solo negocia con los gobernadores. También tiene que hacer un trabajo fino con sus nuevos jefes políticos: los Milei y los Menem. Cuentan que un gobernador patagónico le escribió en las últimas horas para quejarse por zancadillas y videos virales elaborados por referentes libertarios que critican la gestión provincial. Santilli puso a los violetas en caja, pero la tropa se dio media vuelta y consiguió autorización de Lule Menem para seguir haciendo tropelías. Es una dinámica similar a la que se ve en la Ciudad: la lugarteniente de Karina Milei, Pilar Ramirez compartió un video en donde fijó condiciones para aprobar el presupuesto de Jorge Macri, cuando se supone que se trabaja en un entendimiento.

El lunes, a muchos colaboradores de las segundas líneas les llamó la atención que “Toto” Caputo faltara a la reunión de gabinete. En el encuentro tuvo un rol estelar el economista Alberto Ades. Si bien el experto de Harvard expuso ante los ministros sobre el impacto de la coyuntura global en la Argentina, días antes había dicho en Radio Mitre que “la economía está planchada” y creciendo a una tasa menor a la que esperaba el Gobierno. Cerca del ministro rechazaron cualquier especulación y aseguraron que Toto simplemente no se sentía bien. “Todo bien con Ades”, insistieron. Pero el tema fue comidilla de las segundas lineas del Gobierno el lunes a la noche, cuando el titular del Palacio de Hacienda apareció con buen talante en el canal de streaming Carajo, en el programa que conduce Daniel Parisini (Gordo Dan).

En esa transmisión, Caputo enfatizó que él cree que Milei ganará “en cualquier circunstancia”. Aludió a la idea que lanzó Martín Lousteau de conformar un frente amplio que incluya a todos los opositores a Milei y lanzó: “Me importa tres pitos quién está enfrente. Por mí se puede juntar Kicillof con toda la oposición: van a perder por paliza igual”.

Quedó en claro que en la cabeza del ministro asoma un escenario de polarización total: Milei más los gobernadores versus el resto del mundo. Los oficialismos que buscan perpetuarse versus la oposición que busca un giro.

El propio titular de Economía, no obstante, se frenó en un punto. “Yo pido perdón por hablar de política. Soy un atrevido. Yo en realidad lo que pienso se lo transmito en la mesa política a Karina y ya”.

Así las cosas, hoy el timing político puede sellar la suerte de toda la estrategia electoral.