23/10/2026

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21 October 2026, Spain, Madrid: Argentina's President Javier Milei speaks during a breakfast meeting organized by the Nueva Economia Forum in Madrid. Photo: David Canales/SOPA Images via ZUMA Press Wire/dpa David Canales/SOPA Images via ZU / DPA 21/10/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN

La nueva grieta del oficialismo: Milei se debate entre el “pragmatismo forzado” y el “dogmatismo ideológico”

“Milei tiene una desconexión con la realidad”.

“La verdad, enoja que nieguen lo que pasa”.

“Si le cierran los numeritos, se olvida de la gente que se está cayendo del mapa”.

Ninguna de esas frases viscerales salió de la boca de un líder opositor, ni de una unidad básica peronista, ni de una reunión sindical, ni de manifestantes de marchas antilibertarias. Todo lo contrario: las pronunciaron ciudadanos que votaron a Javier Milei en la segunda vuelta de 2023. Son personas que se autodescriben como “desencantados”, que atraviesan “serias dificultades” en sus billeteras, que contrajeron “deudas demasiado pesadas” y que sienten una contundente “apatía” cívica. “Con total sinceridad, salvo que el panorama mejore mucho, no me da ganas de votar el año que viene. Y no alcanza si mejora un poquito. Tiene que mejorar mucho”, se escuchó entre las paredes de la cámara Gesell en la que un grupo de investigadores lideraba un focus group que trataba de bucear en las profundidades de los pensamientos de quienes jamás abrazarían conceptos progresistas pero que a la vez exponen una ruptura de confianza especialmente ligada al bolsillo.

El estudio, organizado por la consultora TresPuntoZero de Shila Vilker, describe que el paso del apoyo a la frustración no supone necesariamente dejar de reconocer la baja de la inflación, la estabilidad del dólar o la acumulación de reservas en el Banco Central; supone quedarse sin paciencia mientras se espera que los eventuales beneficios del modelo violeta lleguen a la vida cotidiana. Ese universo constituye, según admiten cada vez con menos rodeos en la Casa Rosada, el territorio electoral en disputa para 2027. Es un botín político más que jugoso y para nada abstracto: la propia Vilker estimó que los que se distanciaron del Presidente representan al menos el 20% de los que lo acompañaron en el balotaje. Un ejército tan disperso como desilusionado y sin conducción que puede definir si La Libertad Avanza consigue prolongar su estadía en el poder.

¿Cómo reaccionan en Balcarce 50 ante conclusiones como estas? Con una mezcla de negación, irritación y sospechas. Para los más intransigentes, buena parte de las investigaciones que exhiben un deterioro del humor social forman parte de una operación coordinada entre sectores del Círculo Rojo, empresarios, dirigentes opositores y medios de comunicación para instalar un clima de derrota anticipada. El Presidente se zambulló esta semana en una polémica que, lejos de ayudarlo, terminó amplificando el problema: calificó como “una pelotudez del tamaño de una casa” la afirmación de que la gente no llega a fin de mes y volvió a discutir públicamente los resultados de una encuesta que lo incomodó especialmente.

El relevamiento que estuvo en boca de todos, difundido por Zentrix, reveló que los ingresos de dos de cada tres argentinos alcanzan hasta aproximadamente el día 20. Claudio Montiel, su director, explicó durante una entrevista en Infobae en Vivo que semejante resultado no significa que las familias dejen de alimentarse durante los últimos diez días, como ironizó Milei, sino que deben endeudarse, recurrir a tarjetas, solicitar préstamos o consumir ahorros para seguir adelante. “Cuando no alcanza el ingreso disponible, uno compromete ingresos futuros”, aclaró.

La controversia dejó huellas indelebles. El monitoreo de conversación digital de Ad Hoc detectó que los dichos presidenciales generaron el mayor pico de menciones del mes, dispararon las críticas hacia su gestión y llevaron la negatividad asociada a su figura al 56%, cinco puntos por encima del promedio de octubre.La nueva grieta del Gobierno ya no pasa solamente por “El Jefe” versus “El Mago del Kremlin” o por halcones versus dialoguistas. Pasa por una discusión más profunda sobre cómo reaccionar cuando la realidad deja de acomodarse al relato. Milei y el equipo económico responden endureciendo las certezas; una parte cada vez más influyente del dispositivo proselitista responde negociando con esa realidad. De ahí salen dos categorías de oficialistas: los que pregonan el “dogmatismo ideológico” y los que defienden el “pragmatismo forzado”.

“No tenemos nada para ganar cuando nos ponemos a batallar contra algunas aristas de la realidad. Al pedo nos metimos en esa discusión. En mi despacho tengo una decena de encuestas que dicen más o menos lo mismo”, concede un miembro habitual de la Mesa Política. ¿Informes de los que no reniega LLA? El funcionario cita tres casi de memoria. AtlasIntel, firma internacional que realiza trabajos junto a Bloomberg, registró que el 71% considera mala la situación económica del país, el 75% evalúa negativamente el mercado laboral y el 60% tiene una percepción desfavorable de las finanzas familiares. Proyección, por su parte, registró que el 71,4% asegura que su bolsillo empeoró o sigue igual de mal, el 51,3% identifica los bajos ingresos como su principal preocupación y el 60,3% considera que las políticas oficiales perjudicaron su economía familiar. En paralelo, D’Alessio IROL y Berensztein llegaron a otra conclusión molesta: el 66% considera que la economía está peor que hace un año y el 58% anticipa que seguirá deteriorándose. Leídos en conjunto, los números parecen contar una historia para mirar de cerca pese a que el propio mandatario recibe este tipo de conclusiones y las relativiza como una “falacia ad populum”.

Hay un contrapeso fundamental para comprender la resistencia electoral libertaria: incluso los relevamientos más críticos siguen mostrando a Milei competitivo frente a figuras como Axel Kicillof. Los trabajos nacionales que reciben en la Olivos en general todavía ubican al oficialismo por encima del peronismo en intención de voto y al Presidente adelante del gobernador bonaerense en escenarios diferentes, incluido un hipotético balotaje. Así, los rechazos no se convierten automáticamente en respaldo a sus adversarios.

La economía real, sin embargo, acaba de aportar otro dolor de cabeza. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró en agosto una mejora insignificante del 0,1% respecto de julio y una caída interanual del 1,7%. El rebote que buena parte del mercado esperaba no apareció. Hay más: la industria continúa atravesando un período de debilidad y la construcción tampoco consigue desplegar un crecimiento sostenido. La expansión que exhiben algunas actividades vinculadas con la energía, la minería y el agro no alcanza para generar un efecto multiplicador sobre el resto de los sectores productivos. Es uno de los grandes desafíos del programa económico: transformar los buenos resultados de algunas variables en una recuperación que también involucre al empleo, los salarios y el consumo.

Un análisis de las últimas horas de C-P Consultora advierte que la contracción de la demanda agregada no logra ser compensada por los sectores primarios y proyecta una caída del 2,3% en el tercer trimestre con una estimación de crecimiento para todo 2026 reducida a apenas el 0,6%. El escenario de recesión técnica solo se podría evitar si la actividad económica anota una mejora inédita del 8,5% mensual en septiembre. Una utopía.

En ese contexto, en el gabinete se escucha cada vez con más atención a Luis “Toto” Caputo cuando insiste en que ya no quedan demasiados conejos para sacar de la galera. El ministro considera que el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria son pilares innegociables de su programa y advierte sobre los riesgos de aplicar medidas que reactiven la economía a costa de acelerar nuevamente la inflación. Resiste con ese guión la presión de quienes, como Patricia Bullrich, empiezan a plantear que hacen falta retoques para recuperar el consumo, mejorar los ingresos y llegar al año electoral con algo más que promesas. Y contraataca, al mismo tiempo, pidiéndole al ala política que acelere acuerdos con los gobernadores para ganar gobernabilidad y alejar los fantasmas de futuras turbulencias.

La nueva grieta del Gobierno ya no pasa solamente por “El Jefe” versus “El Mago del Kremlin” o por halcones versus dialoguistas. Pasa por una discusión más profunda sobre cómo reaccionar cuando la realidad deja de acomodarse al relato. Milei y el equipo económico responden endureciendo las certezas; una parte cada vez más influyente del dispositivo proselitista responde negociando con esa realidad. De ahí salen dos categorías de oficialistas: los que pregonan el “dogmatismo ideológico” y los que defienden el “pragmatismo forzado”.

Eso sí: semejante división no respeta necesariamente los viejos bandos de la interna libertaria. No hay dos ejércitos perfectamente alineados. Hay una pelea que atraviesa distintos despachos, intereses y estrategias de supervivencia. Un ejemplo: la misma Karina que avaló las más recientes concesiones legislativas se resiste a acelerar los acuerdos electorales en las provincias.

Por eso, las últimas sesiones del Congreso ofrecieron una postal bastante más reveladora que las fotografías con sonrisas forzadas de los integrantes de la Mesa Política. Mientras el primer mandatario se empeñaba desde España en polemizar con los datos que cuestionan el bienestar de las familias, sus legisladores negociaban hasta el último minuto modificaciones que meses atrás hubieran sido consideradas una rendición ante el enemigo. El resultado fue sorprendente: el nuevo texto sobre discapacidad consiguió la media sanción con 237 votos a favor, apenas 9 en contra y 4 abstenciones, una mayoría con pocos precedentes en la actualidad. El extraordinario resultado escondió una trama de idas y vueltas frenéticos que desarmó buena parte de las pretensiones originales del Ejecutivo.

La Libertad Avanza aceptó preservar la actualización inflacionaria de prestaciones, garantizar coberturas de salud para diferentes categorías de pensionados, reconocer la compatibilidad de esas prestaciones con el empleo formal y establecer mecanismos para cancelar las deudas con los principales prestadores del sistema de atención. Además, incorporó garantías de financiamiento a través de partidas del Tesoro que terminaron de aceitar los sufragios. Dentro del Poder Ejecutivo persisten resistencias al volumen de las concesiones por el alcance presupuestario del texto consensuado: la mayoría abrumadora los obliga a revisar decisiones numéricas que parecían talladas en piedra.

A la ecuación se sumó un protagonista con peso político y religioso: la Iglesia. Representantes del Episcopado mantuvieron conversaciones con diputados de distintos espacios, incluidos los libertarios, para reclamar soluciones antes de la llegada de León XIV a la Argentina. El Papa tiene previsto visitar una institución que atiende a personas con discapacidad y su presencia proyecta una luz incómoda sobre uno de los capítulos más controvertidos del ajuste.

Aunque el proyecto destinado a aliviar el endeudamiento y la morosidad de las familias argentinas quedó empantanado, hubo otra victoria parlamentaria con sabor a concesión. La denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada fue aprobada por 124 votos afirmativos, 119 negativos y 6 abstenciones, pero para conseguirlo el oficialismo debió aceptar la restitución de las restricciones a la compra de tierras rurales por extranjeros que Milei había intentado derogar mediante el megadecreto 70/2023. En definitiva, una iniciativa presentada como bandera de la libertad económica incorporó disposiciones sancionadas durante el kirchnerismo. Una paradoja que sonrojó a los doctrinarios del ecosistema violeta.

¿Nació entonces una nueva era de moderación libertaria? “No tan rápido”, se ríen en la Rosada. Los dirigentes que celebraron los acuerdos deberán convencer a sus compañeros de banca de que no se trató simplemente de una maniobra para evitar derrotas más costosas. La próxima prueba se avizora delicada: la eliminación o suspensión de las primarias implica una articulación a múltiples bandas que por ahora viene compleja.