El juez Federico Vidal indagó a Francisco Álvarez Ruiz por los delitos de grooming y amenazas. El joven ya había sido denunciado en julio por el padre de la víctima: usaba cinco perfiles falsos para evadir bloqueos y acosaba también a su entorno.

El juez de Instrucción Federico Vidal ordenó la realización de una pericia psiquiátrica a Francisco Álvarez Ruiz, el joven de 22 años detenido el lunes en las puertas del colegio CIEU, cuando intentaba tomar contacto personal con una alumna de 12 años a la que acosaba por redes sociales.
El caso, que generó conmoción en la ciudad, tiene un antecedente clave: En julio de este año, el padre de la menor ya había radicado una denuncia al advertir que su hija recibía mensajes insistentes a través de Instagram por parte de este sujeto.
Según consta en la causa, Álvarez Ruiz no actuaba desde un solo perfil. Se pudo saber que manejaba al menos cinco cuentas distintas de Instagram con las que evadía sistemáticamente los bloqueos que le realizaban la menor y su familia. Incluso, la investigación determinó que el acoso se había extendido al entorno cercano de la niña.
Lo que nadie imaginó fue el paso siguiente: el acusado viajó desde Buenos Aires a Ushuaia con el presunto objetivo de llevarse a la menor, protagonizando un hecho violento en la puerta del colegio que fue filmado por algunas estudiantes mediante el uso de un celular.
La detención de Álvarez Ruiz se concretó en la puerta del establecimiento educativo y fue acumulada a la causa original por grooming. Por la gravedad y la especificidad del delito, el expediente pasó a manos de la Fiscalía Especializada en Violencia de Género e Intrafamiliar, a cargo de la doctora Paula Schapochnik.
Ayer, el imputado fue trasladado a sede judicial para ser indagado por el juez Vidal, pero se negó a declarar.
Tras la indagatoria, el defensor oficial solicitó la excarcelación, pedido que será denegado en las próximas horas ante los evidentes y numerosos riesgos procesales: Peligro de fuga -no tiene arraigo en la provincia-, posibilidad de entorpecer la investigación y, sobre todo, el riesgo para la integridad de la víctima, a quien intentó contactar pese a las denuncias previas.
El magistrado ordenó el allanamiento de la habitación que el sujeto había alquilado a su llegada a Ushuaia. En el procedimiento se incautaron diversos dispositivos electrónicos -celulares, notebooks y soportes de almacenamiento- que serán peritados para establecer la magnitud del acoso, si existen otras víctimas y el contenido de las comunicaciones.
Como última medida y ante las características obsesivas y persistentes de la conducta desplegada, el juez dispuso la realización urgente de una pericia psiquiátrica sobre el detenido, para determinar su perfil y su comprensión de la criminalidad de sus actos. La causa continúa bajo estricta reserva para preservar a la menor.
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