11/09/2026

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“Entusiasmo” y “preocupación”: las esperanzas y los miedos del Gobierno por el viaje del papa León

Nadie espera en Balcarce 50 que el sumo pontífice hable como un opositor al primer presidente liberal libertario de Argentina. Sin embargo, sus antecedentes y sus movimientos desde que llegó a la cúpula del Vaticano alcanzan para suponer que su mensaje estará alineado con la doctrina social de la Iglesia y no con el ajuste o la motosierra

“¡Ahora que Dios nos ayude! Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien, pero también hay riesgos. No vaya a ser cosa que la visita del Papa se nos vuelva en contra y se nos transforme en un infierno”.

Las palabras de uno de los funcionarios de La Libertad Avanza que más intensamente viene trabajando para que la llegada de León XIV se convierta en un hito histórico que el oficialismo pueda capitalizar antes del año electoral condensan, con extrema sinceridad y un adecuado vocabulario religioso, el sentir de la Casa Rosada ante lo que va a pasar entre el 8 y el 11 de noviembre: expectativa y miedo, todo a la vez. “Nos envuelve un entusiasmo espectacular porque es un evento que no vivimos hace cuatro décadas y al mismo tiempo estamos cagados hasta las patas por lo que semejante líder pueda llegar a decir en nuestras tierras. Igual, ya estamos jugados”. A medida que se acelera la organización y se acerca el Día D, más evidente se vuelve esa contradicción.

Nadie espera en Balcarce 50 que el sumo pontífice hable como un opositor al primer presidente liberal libertario de Argentina. Sin embargo, sus antecedentes y sus movimientos desde que llegó a la cúpula del Vaticano alcanzan para suponer que su mensaje estará alineado con la doctrina social de la Iglesia y no con el ajuste o la motosierra. Sin ir más lejos, Robert Francis Prevost eligió su nombre papal como un homenaje a León XIII, que entre 1878 y 1903 enfocó su liderazgo en conceptos como la justicia social, la compasión por el prójimo y la defensa de los más vulnerables. Así, el León elegido por el Colegio Cardenalicio el 8 de mayo de 2025 no necesita criticar a Javier Milei para incomodar al Gobierno; le alcanza con ser él mismo.

La estadía del sucesor de San Pedro en estos pagos, después de su paso por Uruguay y antes de su aterrizaje en Perú, se estima que movilizará en las calles a cerca de cinco millones de personas. Y supondrá 72 horas frenéticas de una suerte de cadena nacional sin respiro que despertará, en paralelo, una enorme atención planetaria.

El viaje de León XIV se convertirá, además, en el corolario de una secuencia internacional que puede terminar influyendo en el clima electoral vernáculo: el 4 de octubre se vota en Brasil, el 27 de ese mes sufraga Israel y el 3 de noviembre hay legislativas en Estados Unidos. Prevost desembarca en Ezeiza cinco días después de que Donald Trump, principal socio estratégico de Milei, mida su poder real de cara al segundo tramo de su mandato en la Casa Blanca.

Basta recordar apenas un dato para comprender la dimensión del acontecimiento que va a enfrentar la gestión violeta: la última vez que un Papa recorrió la Argentina durante una gira de semejante magnitud gobernaba Raúl Alfonsín, todavía no había caído el Muro de Berlín y Diego Maradona acababa de levantar la Copa del Mundo. Juan Pablo II, que ya había pisado fugazmente estas tierras en junio de 1982 para rezar por la paz en plena Guerra de Malvinas, llegó el 6 de abril de 1987 y a lo largo de seis jornadas visitó diez ciudades, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán. El cierre tuvo una potencia simbólica difícil de equiparar: encabezó la segunda Jornada Mundial de la Juventud ante una avenida 9 de Julio convertida en una marea humana. Desde entonces pasaron 39 años y once presidentes.

¿Puede la fiebre papal influir en el humor social y en el voto de 2027? En el Gobierno no se animan a descartarlo aunque ofrecen para ese interrogante la misma respuesta a la que apelan cuando se los consulta por casi cualquier variable del futuro cercano. “Hay que ver cómo está la economía”, apunta un vocero oficial. Si para fin de año los salarios, el consumo y la actividad muestran signos de recuperación, razonan, cualquier mensaje picante puede ser absorbido de otra manera. Si el panorama es diferente, cada referencia a pobres, desempleados, endeudados o excluidos tendrá una caja de resonancia distinta.

“Los vemos asustados. Y está bien. Me parece que no entienden nada de cómo se mueve el Vaticano y ese desconocimiento los asusta. Me imagino al Papa hablando de lo que habla siempre, de una manera contundente pero sin hacer de más o dañar a nadie. Ahora bien, tampoco podés pretender que no hable de ciertas problemáticas”, sintetiza un importante miembro de la Iglesia que trabaja desde hace tiempo en el vínculo con el Vaticano y que adelanta que dramas como la “ludopatía” o el “suicidio de los menores de edad” podrían aparecer en alguna de las homilías.

Uno de los primeros “cortocircuitos” organizativos ilustra las expectativas, en ocasiones dispares, del Gobierno y de la curia local: bajo el argumento de la seguridad, desde el Poder Ejecutivo se pretendía privilegiar actos más controlados, en espacios cerrados o con aforos manejables y una logística que evitara concentraciones gigantescas. El Vaticano escuchó la preocupación sin confrontar pero sostuvo su propio criterio: un Papa que viaja por primera vez a una nación que encima vio nacer a su antecesor Jorge Bergoglio tiene que encontrarse con la gente

El esquema terminó con tres grandes misas populares en el horizonte -en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján-, además de una vigilia juvenil que se evaluó realizar en el estadio de River Plate pero que quedó confirmada a cielo abierto en el barrio porteño de Palermo. El verdadero poder para definir el recorrido, las actividades y el tono general está en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, cuya capacidad de decisión sobre la estructura local de la visita es, describen desde Italia, “abismal”. Los organizadores argentinos proponen; Roma acepta, modifica o directamente descarta.

La Libertad Avanza puede ordenar aeropuertos, decidir recorridos vehiculares, cerrar avenidas, preparar vallados, desplegar policías y poner ambulancias. No puede pedirle al Papa que hable de determinados asuntos ni que evite otros.

Hay antecedentes que alimentan la inquietud libertaria. León XIV ya mantuvo tensiones discursivas con la administración Trump por cuestiones como las guerras y la inmigración; incluso el Vaticano salió a rechazar la lectura de que sus mensajes fueran intervenciones partidarias y reivindicó que el pontífice estaba expresando el Evangelio. Durante su paso por España fue todavía más concreto: habló sobre desigualdad, dignidad del trabajo, política social, xenofobia, cultura del descarte y cuestionó la descalificación permanente del adversario.

En ese marco cobra especial importancia un concepto que empezó a circular entre políticos, empresarios y dirigentes sociales: el decimosexto punto de Magnifica Humanitas, la primera encíclica escrita por León, llama a poner al ser humano en el centro de las decisiones y ubica entre “las piedras desechadas” a pobres, enfermos, migrantes y niños. Son apenas unas líneas dentro de un documento mucho más extenso sobre los desafíos humanos de la inteligencia artificial, pero en la Argentina de Milei alcanzaron para convertirse en material de lectura del Círculo Rojo. Suspicaces, abstenerse.

El detrás de escena de semejante despliegue papal también terminó atravesado por la interna más conocida de La Libertad Avanza: la de Karina Milei y Santiago Caputo. “El Jefe” decidió ponerse al frente del operativo y ubicó en el centro de la organización a Mara Gorini, una colaboradora de su máxima confianza que, aunque no tiene una designación formal en el Boletín Oficial sino apenas un contrato de locación, funciona como su voz y sus ojos en todas las reuniones de relevancia.

En el Ejecutivo aseguran hacia afuera que todos empujan hacia el mismo lado. En el más estricto off, en cambio, reconocen que la llegada de la hermana presidencial ordenó una coordinación que venía mucho más trabada. “Desde que se metió Karina todo se aceitó. Hasta último momento se notó la tensión porque Cancillería no habilitaba detalles técnicos y trababa la fluidez necesaria”, describen en la Iglesia. La frase tiene traducción política: el Ministerio de Relaciones Exteriores está comandado por Pablo Quirno, uno de los ministros que en el ecosistema libertario mantiene un vínculo político directo con “El Mago del Kremlin”. Ninguno de los sectores, al menos en un inicio, quería cederle protagonismo al otro. Después, todo empezó a aceitarse.

En el episcopado destacan especialmente el desempeño de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y del secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. “Son ecuménicos, no se meten en peleas sin sentido y nos ayudan a resolver muchos desafíos”, elogian.

Con la confirmación del viaje del Papa y sus primerísimos detalles empezaron también los encuentros organizativos interjurisdiccionales. De una de esas reuniones salió una postal que sorprendió hasta a sus protagonistas: Karina Milei y Carlos Bianco, ministro de Gobierno de Axel Kicillof y uno de los hombres más enfrentados dialécticamente con la administración nacional, sentados en la misma mesa junto a enviados de Jorge Macri y Martín Llaryora. “Si León nos deja esa imagen, ya ganamos”, celebraron desde la delegación técnica del Vaticano, encabezada por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de Viajes Apostólicos.

El itinerario definitivo todavía necesita la aprobación final de la Santa Sede y deberá ser comunicado oficialmente durante septiembre junto con el lema y la identidad visual de la visita. Pero el borrador sobre el que trabajan las autoridades, como adelantó Infobae, ya permite reconstruir casi minuto a minuto lo que puede pasar entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre.

La primera jornada estará dominada por la institucionalidad. Después del aterrizaje, León XIV irá a la Plaza San Martín para colocar una ofrenda floral ante el monumento al Libertador. De allí se trasladará a la Casa Rosada para encontrarse con Javier Milei, en un mano a mano que será la demostración empírica de que el vínculo con la Iglesia cambió radicalmente desde los tiempos en que el entonces candidato libertario insultaba a Francisco. Luego, llegará uno de los eventos con mayor concentración de rosca: el del Palacio Libertad; la Nunciatura y el Gobierno preparan ahí un mitin con autoridades federales, el cuerpo diplomático, gobernadores, legisladores, jueces, empresarios y sindicalistas que intentarán acercarse al metro cuadrado donde esté el sucesor de Pedro.

En ese listado se esconde un inconveniente institucional que genera perplejidad en Roma. “El Gobierno va a tener un quilombo con la invitación a Victoria Villarruel: afuera no les entra en la cabeza que estén peleados”, advierten. Para una estructura milenaria, vertical y especialmente respetuosa de las jerarquías formales, resulta difícil asimilar que el Presidente y su vice lleven meses sin vínculo político y que cada actividad en la que ambos coincidan obligue a estudiar posibles ubicaciones y hasta distancias físicas.

Si el domingo será el día de las instituciones, el lunes tendrá mucha más carga social. León XIV empezará temprano en el Pequeño Cottolengo Don Orione del municipio bonaerense de Almirante Brown, una institución de bien público que atiende de manera integral a alrededor de 400 personas con discapacidad. Los enviados del Vaticano ya caminaron sus cincuenta hectáreas y observaron los hogares, la escuela especial, el centro médico y los espacios en los que el Papa podría tomar contacto con residentes y trabajadores.

No hace falta escribir un discurso opositor para comprender la potencia de esa instantánea, teniendo en cuenta que la discapacidad se convirtió en uno de los asuntos conflictivos más intensos del gobierno de Milei: el escándalo ANDIS, reclamos de prestadores, auditorías sobre pensiones, marchas, cruces judiciales y la disputa interminable por la emergencia sancionada en el Congreso y vetada por el Ejecutivo.

De Claypole, la comitiva volverá a la Ciudad para la primera gran misa porteña en el Monumento a los Españoles, con recorrido en papamóvil incluido. Durante la tarde de esa jornada está previsto un “encuentro con el mundo del trabajo” en la Universidad Católica Argentina; allí, muchos de los que no conseguirán una audiencia privada tendrán su mejor oportunidad para ver al líder cristiano de cerca. La CGT está decidida a aprovecharla: Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA y secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera, y Cristian Jerónimo, cotitular cegetista y dirigente del gremio del vidrio, están en estas horas en Roma junto a representantes empresarios y de movimientos sociales para participar del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti y pretenden pedirle en persona una audiencia cuando viaje a Buenos Aires.

La Santa Sede incluso analizó una invitación de la UTEP y de organizaciones de cartoneros para participar de una suerte de asamblea popular. La idea quedó prácticamente descartada porque podía ser leída como una fotografía demasiado sectorial y politizada. León XIV, juran, no quiere profundizar la grieta argentina.

“Hay 99% de chances de que no haya reuniones individuales con dirigentes”, revela una fuente eclesial que conoce los pormenores de la agenda final. Esa misma persona adelanta un punto delicado: sí puede haber una reunión “con víctimas de abuso”. Ya lo hizo durante otros destinos.

“Tenemos toda la fe del mundo en que va a estar todo bien”, había dicho el funcionario libertario que más se involucró con el viaje apostólico del sumo pontífice. La fe, esta vez, va a tener que alcanzar.